La mutación topacio vio la luz en los canarios de color hará,
aproximadamente, una docena de años.
Los topacios existentes en su origen eran pájaros aparentemente
sin gran interés. Fueron descubiertos por nuestro amigo Mario Ascheri,
en Italia y al año siguiente yo vi un ejemplar en el concurso de
jueces italianos que tuve el honor de enjuiciar en Pavia.
Los machos negro-brunos poseían las melaninas muy marcadas sobre
el dorso, remiges y la cola. El espacio entre las estrías presentaba
una melanina sucia. Las hembras poseían una melanina confusa. Esta
mutación tuvo su origen en los canarios ino, lo que explica la importante
presencia de feomelanina en estos pájaros.
En los ino la melanina aparece en la periferia de las plumas en los
brunos y es prácticamente inexistente en los ágatas. Al contrario,
en estos pájaros se presenta la melanina más aparente en
los ágatas y en los negro-brunos, cuya melanina no está en
el borde de la pluma sino al centro.
Fueron al principio denominados "canarios de melanina central".
Los canarios de melanina central dormitaron durante largo tiempo hasta
que el Sr. Asheri recogió algunos ejemplares. Cedió un trío
a Michel Houze que decidió estudiarlos, los crió sobre todo
en recesivo (fondo blanco) y en intenso. Fue por cierto Michel Houze quien
encontró el nombre de Topacio, denominación que posteriormente
fue adoptada en todo el mundo.
A mi estos pájaros no me sedujeron nada. En efecto yo estaba
asumido en los canarios mosaicos en los que la hembra es, por excelencia,
la más bella expresión de esta variedad, mientras que en
los topacio, sólo los machos presentan las melaninas limpias, dorsales
y remiges, todas bien acompañadas de marrón. En cuanto a
las hembras, son marrón sucio, presentando algunas melaninas confusas
muy poco marcadas. Yo no aprecié este pájaro a causa del
aspecto de las hembras mosaico, pues aunque poseía algunos ejemplares
a través del Sr. Asheri, no conservé más que un macho
ágata mosaico portador que había obtenido a partir del siguiente
cruzamiento:
Macho Agata mosaico (clásico, muy gris, sin feomelanina) x hembra ágata topacio mosaico.
Al año siguiente, aunque no tenía mis topacios, conservé
este mismo macho ya que me gustaba mucho. Dos años más tarde
pasando por París, me alojé en casa del Sr. Asheri, que me
mostró dos machos ágata topacio mosaico magníficos.
Estos pájaros presentaban una certera evolución en comparación
a los primeros de melanina central conocidos. En efecto, la melanina dorsal
oscura y fina se distinguía perfectamente sobre un dorso beige muy
tierno, de muy bello efecto. Las remiges de la cola estaban más
marcadas que anteriormente y presentaban una marca melánica no reducida,
con un bello orlado periférico claro.
Quede atrapado por la luminosidad del lipocromo, formando un todo muy
atractivo.
Le recogí una hembra ágata topacio mosaico y la acoplé
con un macho Agata portador de topacio que había criado anteriormente.
Quedé sorprendido de ver la clara evolución hacia aquello
tan bello. Los machos nacidos eran aproximadamente como los dos vistos
anteriormente en París. Por contra, nació una hembra netamente
marcada en melanina dorsal, remige y cola, tirando hacia antracita. El
dorso estaba afectado de un capa beige muy clara.
Presenté esta hembra a un concurso de jueces en Toulouse.
Había una evolución positiva, y discutiendo con el Sr.
Asheri llegamos a la conclusión de que la aportación del
ágata clásico ha sido muy beneficiosa en la selección
del topacio. Reacoplé al año siguiente la hembra ágata
topacio de capa beige con su padre, recuperando de hecho los genes del
macho ágata que provenían del macho ágata sin feomelanina.
Nueva sorpresa: nacieron dos hembras ágata topacio muy grises, sin
feomelanina, con la cola muy marcada y en la que la melanina del centro
de la pluma tiraba hacia el negro.
Intercambié una hembra con el Sr. Asherí, que había
constatado la misma evolución hacia una reducción de la feomelanina
dorsal. Pienso que la mutación topacio es la más bella de
las mutaciones, ya que es evolutiva.
En efecto, en muy pocos años estos pájaros han pasado
de un marrón sucio a una capa beige clara, todo ello debido a la
ausencia total de feomelanina.
Los topacio ágatas perfectos en tipo se presentan en la actualidad
con una estriadura gris oscura en melanina fina, intersticiales gris claro,
con concentración de melanina negra en cola y remiges. De hecho,
es imposible confundirlos con los ágata pasteles, como pretenden
algunos.
A mi entender los buenos topacios debe conservar la capa beige. Es
la facilidad de permanecer en el camino de la vía de la selección
que no puede llevamos más que a una mayor belleza.

La mutación topacio nos reserva todavía otras sorpresas, pues hace apenas dos años que seleccionamos los negro-brunos topacio y ya se presenta la misma evolución, es decir, desaparición de la feomelanina (marrón) en favor de la expresión de la eumelanina negra. Hay que tener en cuenta también que los negro-brunos rojo mosaico portadores no tienen tanto marrón sobre el dorso y aparecen azulados, más bellos en tipo que los negro-brunos rojos mosaicos clásicos, que son cultivados desde hace muchos años.
En todos los casos, los topacios óptimos deben poseer las melaninas dorsales lo más limpias posibles sobre un fondo gris, siempre quedando lo más finas posibles y bien alineadas, con una concentración de melanina negra en las remiges y la cola. El topacio existe en las cuatro series de base, es decir en negro-bruno topacio, ágata topacio, bruno topacio e isabela topacio, todos ellos, a su vez, en mosaico rojo y amarillo, amarillo, azul y rojo.
La mutación topacio se comporta genéticamente como el opal y el ino, es decir, ES UN FACTOR RECESIVO.
Para obtener topacios hay que acoplar topacio con portador; portador por portador y topacio por topacio. Topacio por clásico no portador no dará ningún puro, pero todos los individuos nacidos de este cruzamiento serán portadores de este factor.